Agradezco a Dios el no ser perfecta, pues así tengo una meta a la cual llegar, mucho que aprender y un camino que recorrer en busca de la verdad. Además soy capaz de tolerar y comprender, más que de juzgar y condenar. No ser ni creerme perfecta me da la capacidad de escuchar y ser escuchada sin cortar puentes con la inflexibilidad, me da paciencia con el equivocado y me cuestiona cada día lo que he podido aprender y descubrir todo este tiempo.
Agradezco a Dios ser una más de sus criaturas, ni más, ni menos, que lucha por encontrarlo sin que esto signifique renunciar al don más preciado que nos dió, el libre albedrío.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
DIME LO QUE PIENSAS