Desde que tengo memoria, siempre ha existido el bullying, empezando por mi cole, en el que todas éramos mujeres. En primer grado por ejemplo, un grupo de "monstritas" acosaban a Karina R. por su corte de pelo diciéndole: "hombre", "eres un hombre", por supuesto que la niña en cuestión lloraba y era sumamente callada y temerosa, sólo tenía 6 años. De las "niñas" que la fastidiaban (luego que salí del colegio) supe venían de hogares rotos por el divorcio o violentos e indiferentes, pero en ése momento sólo sabía que por alguna razón eran MALAS y les gustaba, de la manera más perversa, ver sufrir a quienes escogían como sus víctimas. Nunca comprendí, hasta ahora no lo comprendo, cómo un ser tan puro como un niño no puede compadecerse de las lágrimas de otro y dejar de molestarlo, cómo las lágrimas o la incomodidad de su compañero pueden incentivarlos a seguir torturándolos. Y así, se comportan como bestias psicópatas actuando en manada y escogiendo a sus víctimas para desfogar todo el maltrato físico y psicológico que reciben en sus hogares.
Recuerdo también que mi querida amiga Patricia Bravo y yo nos dedicamos a la quijotesca tarea de defender a Karina contestando a las bestias y sintiéndonos mártires de la justicia, algo así como superheroínas, hasta que claro, nos volvimos presas también de ellas. Patty y yo veníamos ambas de hogares clase medieros un poquito o bastante menos afortunados que el de las chukis ya mencionadas, por lo que esa era el arma que usaban para molestarnos. Nos molestaban por usar colores chuscos, esos "Patita" al que se les rompía la punta, por no tener "Hush Puppies" en las pezuñitas, por comer fruta en el recreo en vez de la golosina "de moda".
Felizmente Patty y yo nos volvimos más: Angela Castro, Yuli Blanco, Giuliana Castillo, Karina Vásquez y otras pocas que no me acuerdo hicimos un frente de batalla, pero batalla tipo Ghandi, juntas, pasivas, ignorando la agresión, pero juntas. Tampoco entiendo por qué nunca hicimos frente al bullying cara a cara, por qué preferimos ignorar, tal vez porque en el fondo sabíamos lo infeliz que debe ser una niña a quien su padre la abandona por irse con la secretaria o lo difícil que debe ser presenciar las peleas de sus padres. Curiosamente, nuestras familias eran armoniosas y nuestros padres unidos.
Lamentablemente, todas esas disfuncionalidades en las familias no pueden ser excusa para ser un agresor, y eso se está dando cada vez más en los colegios y fuera de ellos. Si tuviera que decirle algo a quien está siendo agredido por algún atorrante en su cole o en cualquier lugar, creo que lo mejor sería que hiciera esto:
1. Recuerda de quien vienen las agresiones, el agresor promedio es una persona frustrada por algún aspecto de su vida, o que tiene algún problema psicológico o que está siendo agredido en su casa... osea, no es nadie del otro mundo... osea, lo que diga no es importante, ríete de él.
2. Si a pesar de ignorarlo, sigue, pues responde a las agresiones en tono calmado con frases como:
- ¿Tienes algo que decirme?
- Veo que no has tenido un buen día... ¿te puedo ayudar en algo?
Si eres más atrevido, míralo, sonríele y dale la espalda.
3. Si la agresión se hace insoportable, pues debes decirle a tu profesor, a veces los profesores se hacen los locos para no caerles mal a los bacanes de la clase y que les hagan la vida cuadritos, pero tú tienes el derecho a ser escuchado. No tengas miedo e insiste hasta que los ponga en su lugar.
4. Si con el profe no resulta, HABLA CON TUS PADRES o con un adulto en quien confíes y te pueda ayudar, pero nunca te quedes callado. Si lo necesitas pide, EXIGE, que te cambien de cole.
NADIE se merece ser molestado, torturado o ver su autoestima mellada.
Es hora de hacer valer los derechos que cada ser humano tiene de vivir tranquilo.
Recuerdo también que mi querida amiga Patricia Bravo y yo nos dedicamos a la quijotesca tarea de defender a Karina contestando a las bestias y sintiéndonos mártires de la justicia, algo así como superheroínas, hasta que claro, nos volvimos presas también de ellas. Patty y yo veníamos ambas de hogares clase medieros un poquito o bastante menos afortunados que el de las chukis ya mencionadas, por lo que esa era el arma que usaban para molestarnos. Nos molestaban por usar colores chuscos, esos "Patita" al que se les rompía la punta, por no tener "Hush Puppies" en las pezuñitas, por comer fruta en el recreo en vez de la golosina "de moda".
Felizmente Patty y yo nos volvimos más: Angela Castro, Yuli Blanco, Giuliana Castillo, Karina Vásquez y otras pocas que no me acuerdo hicimos un frente de batalla, pero batalla tipo Ghandi, juntas, pasivas, ignorando la agresión, pero juntas. Tampoco entiendo por qué nunca hicimos frente al bullying cara a cara, por qué preferimos ignorar, tal vez porque en el fondo sabíamos lo infeliz que debe ser una niña a quien su padre la abandona por irse con la secretaria o lo difícil que debe ser presenciar las peleas de sus padres. Curiosamente, nuestras familias eran armoniosas y nuestros padres unidos.
Lamentablemente, todas esas disfuncionalidades en las familias no pueden ser excusa para ser un agresor, y eso se está dando cada vez más en los colegios y fuera de ellos. Si tuviera que decirle algo a quien está siendo agredido por algún atorrante en su cole o en cualquier lugar, creo que lo mejor sería que hiciera esto:
1. Recuerda de quien vienen las agresiones, el agresor promedio es una persona frustrada por algún aspecto de su vida, o que tiene algún problema psicológico o que está siendo agredido en su casa... osea, no es nadie del otro mundo... osea, lo que diga no es importante, ríete de él.
2. Si a pesar de ignorarlo, sigue, pues responde a las agresiones en tono calmado con frases como:
- ¿Tienes algo que decirme?
- Veo que no has tenido un buen día... ¿te puedo ayudar en algo?
Si eres más atrevido, míralo, sonríele y dale la espalda.
3. Si la agresión se hace insoportable, pues debes decirle a tu profesor, a veces los profesores se hacen los locos para no caerles mal a los bacanes de la clase y que les hagan la vida cuadritos, pero tú tienes el derecho a ser escuchado. No tengas miedo e insiste hasta que los ponga en su lugar.
4. Si con el profe no resulta, HABLA CON TUS PADRES o con un adulto en quien confíes y te pueda ayudar, pero nunca te quedes callado. Si lo necesitas pide, EXIGE, que te cambien de cole.
NADIE se merece ser molestado, torturado o ver su autoestima mellada.
Es hora de hacer valer los derechos que cada ser humano tiene de vivir tranquilo.
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